Trump y Machado dialogan en la Casa Blanca tras giro en Venezuela

Por Juan Pablo Ojeda

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la dirigente opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, sostendrán este jueves un almuerzo privado en la Casa Blanca para hablar sobre el nuevo escenario político en Venezuela, marcado por la reciente captura de Nicolás Maduro.

De acuerdo con la agenda oficial, el encuentro se realizará a puerta cerrada en un comedor privado y sin acceso a la prensa. Será la primera reunión entre Trump y Machado, y ocurre en un momento clave: menos de dos semanas después del operativo del 3 de enero en Venezuela, en el que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.

El contexto político es complejo. Hasta ahora, la oposición venezolana había quedado al margen del proceso de transición impulsado desde Washington. En su lugar, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada con el respaldo del gobierno estadounidense. Por eso, el almuerzo con Machado se interpreta como un posible ajuste en la estrategia de Trump hacia Venezuela o, al menos, como una señal de apertura al diálogo con sectores opositores.

Machado ha buscado acercarse al mandatario estadounidense incluso en el plano simbólico. En días recientes expresó su deseo de compartir el Premio Nobel de la Paz con Trump, quien aspira a ese reconocimiento, aunque el propio Comité del Nobel ha dejado claro que el galardón es personal e intransferible. Más allá del gesto, el mensaje apunta a tender puentes en un momento en el que se redefinen equilibrios de poder.

La reunión con Machado se da apenas un día después de una llamada telefónica entre Trump y Delcy Rodríguez, en la que abordaron temas sensibles como petróleo, minerales, comercio y seguridad. Tras esa conversación, el presidente estadounidense calificó a Rodríguez como una “persona fantástica” y aseguró que se está logrando un “progreso tremendo” para estabilizar al país sudamericano. Desde Caracas, la presidenta encargada describió la llamada como larga, productiva y respetuosa.

Trump ha reiterado que Estados Unidos mantiene una especie de tutela sobre el gobierno venezolano y ha anunciado acuerdos para recibir millones de barriles de crudo venezolano, lo que confirma que la energía es una de las piezas centrales del nuevo tablero geopolítico. En paralelo, Rodríguez informó que en los últimos días fueron liberados 406 presos políticos y que el proceso de excarcelaciones sigue abierto, un gesto que busca enviar señales de distensión.

En conjunto, el almuerzo entre Trump y Machado se da en un momento de reacomodos rápidos, donde las decisiones se toman lejos de los reflectores, pero con efectos directos en la región. Para la oposición venezolana, la cita representa una oportunidad de volver a la mesa; para Washington, un movimiento más en una estrategia que combina política, seguridad y petróleo.

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