Por Juan Pablo Ojeda
En medio de un clima marcado por la inseguridad y los debates sobre el rumbo político del país, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, dejó claras dos posturas que marcarán la agenda legislativa en los próximos meses: respaldo total a la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y una advertencia directa sobre la reforma electoral que viene: si no es feminista, simplemente no pasará.
En entrevista con medios, la senadora explicó que la estrategia de seguridad impulsada desde el Ejecutivo ya está mostrando resultados concretos, como decomisos relevantes y acciones más efectivas contra el crimen. Para quienes no siguen de cerca estos temas, el mensaje es sencillo: el gobierno está apostando por una coordinación más fuerte entre instituciones y eso, al menos en los primeros datos, está dando resultados.
Castillo Juárez fue cuidadosa al hablar de la relación con Estados Unidos. Aclaró que sí habrá colaboración y coordinación en materia de seguridad, pero con una línea que no se va a cruzar: la subordinación. En otras palabras, México puede trabajar de la mano con su vecino del norte, pero sin ceder el control de sus decisiones. No se trata, dijo, de afinidades políticas o simpatías personales, sino de respaldar un trabajo institucional que responda a los intereses del país.
Pero el mensaje no se quedó solo en seguridad. Tras participar en la conmemoración de los 110 años del Congreso Feminista de Yucatán, realizada en la Antigua Casona de Xicoténcatl, la presidenta del Senado habló de uno de los temas que más expectativas genera: la próxima reforma electoral. Ahí fue tajante al señalar que esta reforma tendrá que ser feminista o no será, lo que implica garantizar la participación real de las mujeres en la vida política y en la toma de decisiones.
Dicho en términos simples, no basta con que haya mujeres en las boletas o en los cargos; la idea es que las reglas del juego aseguren condiciones de igualdad, desde las candidaturas hasta el ejercicio del poder. Para Castillo Juárez, una democracia que excluye o limita a las mujeres no puede llamarse democracia.
La senadora también pidió cautela frente a los rumores y versiones adelantadas sobre el contenido de la reforma. Explicó que primero debe conocerse el proyecto formal y que, mientras eso no ocurra, todo lo demás son especulaciones. Lo que sí adelantó es que se tomará muy en cuenta el sentir de la población, especialmente en lo relacionado con reducir los altos costos de los partidos políticos en los procesos electorales, un reclamo recurrente de la ciudadanía.
Sin embargo, dejó claro que ninguna reforma saldrá adelante sin consensos. En el Congreso, explicó, no basta con tener buenas intenciones o mayorías momentáneas; se necesita diálogo y acuerdos entre las distintas fuerzas políticas para que los cambios sean duraderos y legítimos.
Al cerrar, Laura Itzel Castillo Juárez resumió la visión que busca impulsar desde el Senado: una democracia entendida como el poder del pueblo para el pueblo, donde la seguridad, la soberanía y la igualdad no sean discursos aislados, sino políticas públicas que se reflejen en la vida cotidiana de las y los mexicanos.

