Por Juan Pablo Ojeda
La Ciudad de México enfrenta este día una jornada complicada para la movilidad, marcada por marchas, concentraciones y bloqueos que afectan las principales arterias viales desde las primeras horas de la mañana. Automovilistas y usuarios del transporte público han tenido que ajustar rutas y horarios ante los cierres intermitentes en zonas estratégicas de la capital.
Desde temprano, contingentes de trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales se concentraron en distintos puntos de la ciudad, con rumbo principalmente hacia el Centro Histórico y zonas administrativas. Las movilizaciones han provocado afectaciones severas en avenidas como Paseo de la Reforma, Insurgentes, Eje Central, Avenida Juárez y los accesos al primer cuadro de la ciudad.
El tráfico se ha intensificado particularmente en alcaldías como Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, donde los cierres viales coinciden con el flujo habitual de oficinas, escuelas y comercios. En algunos tramos, los tiempos de traslado se han duplicado, mientras que el transporte público presenta retrasos y desvíos temporales.
Autoridades de tránsito han implementado operativos para agilizar la circulación, aunque el avance es lento debido a la magnitud de las concentraciones. En varias zonas se mantiene la circulación a vuelta de rueda, con largas filas de vehículos y saturación en vías alternas.
Para el resto del día se prevé que las afectaciones continúen, sobre todo durante el horario de salida laboral, cuando coincidan el repliegue de las marchas con el pico de movilidad vespertino. La recomendación general es evitar las zonas de conflicto, anticipar salidas y, de ser posible, optar por transporte público o trabajo a distancia.
La jornada confirma, una vez más, cómo las movilizaciones sociales siguen teniendo un impacto directo en la vida cotidiana de la capital, donde cada protesta se traduce en horas perdidas para miles de personas que intentan cruzar la ciudad.

