Claudia Sheinbaum solicita expertos de ONU para investigación Ayotzinapa

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

A más de una década de la desaparición de los 43 normalistas, el caso Ayotzinapa sigue marcando la agenda política y judicial del país. Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció un nuevo paso en la estrategia del gobierno: solicitar a la Organización de las Naciones Unidas expertos internacionales que acompañen y validen la investigación en curso.

La petición no es menor. Lo que busca el gobierno es que especialistas externos certifiquen que la nueva metodología aplicada por la Fiscalía General de la República es sólida, está bien sustentada y tiene posibilidades reales de arrojar resultados. En términos simples, se trata de dar credibilidad a un proceso que, por años, ha estado rodeado de desconfianza.

El cambio de enfoque comenzó tras la llegada de un nuevo fiscal especial, quien decidió centrar la investigación en el análisis detallado de las comunicaciones telefónicas de la noche del 26 de septiembre de 2014 y los días posteriores. Según la presidenta, este giro ya ha generado avances concretos: nuevas detenciones, líneas de investigación más profundas y operativos como el aseguramiento de instalaciones en Iguala.

Sin embargo, el tema de fondo sigue siendo la confianza. Durante años, el Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes se convirtió en la referencia técnica más sólida del caso, respaldado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Su salida dejó un vacío que, hasta ahora, no ha sido completamente llenado.

Sheinbaum reconoció que se ha intentado acercar nuevamente a integrantes del GIEI, pero la respuesta ha sido poco favorable. Ante ese escenario, la alternativa es recurrir a expertos propuestos por la ONU, con el objetivo de garantizar que el nuevo camino de investigación tenga respaldo internacional.

El movimiento también tiene una lectura política. Incorporar observadores externos puede ayudar a fortalecer la legitimidad del gobierno en un caso emblemático que ha sido símbolo de impunidad en México. Pero al mismo tiempo abre preguntas: ¿se trata de una ruta realmente nueva o de una reinterpretación de líneas que ya fueron cuestionadas?

Organizaciones civiles y familiares de los estudiantes han señalado que algunas de las recientes detenciones parecen retomar hipótesis anteriores, como la participación central de Guerreros Unidos o el basurero de Cocula, elementos que en su momento fueron desmentidos o debilitados por investigaciones independientes.

En este contexto, la llegada de expertos internacionales no solo serviría para validar la metodología, sino también para observar si las nuevas líneas de investigación representan un avance real o un regreso a narrativas ya desacreditadas.

Mientras tanto, la herida sigue abierta. México acumula más de 125 mil personas desaparecidas, y Ayotzinapa continúa siendo el caso más emblemático de esta crisis. La apuesta del gobierno es clara: reconstruir la confianza a través de la transparencia y el acompañamiento internacional.

La gran pregunta es si eso será suficiente para acercarse, finalmente, a la verdad.

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