Diputados buscan asiento en la mesa clave del T-MEC

Por Bruno Cortés

 

En San Lázaro ya se mueve una pieza que puede parecer técnica, pero que en realidad toca el bolsillo de millones de personas. El diputado Pedro Haces Barba explicó que la Cámara de Diputados está a la espera de que la Junta de Coordinación Política autorice la creación de una comisión plural que acompañe la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, un acuerdo que define cómo se comercia, se invierte y se produce en América del Norte.

Dicho en sencillo: los diputados quieren estar presentes mientras se revisan las reglas del intercambio comercial con los dos principales socios del país. Para Haces, no se trata de invadir funciones del Senado, sino de ejercer un derecho. La Cámara de Diputados no solo revisa leyes, también puede acompañar procesos estratégicos cuando están en juego empleos, salarios, inversiones y crecimiento económico. Por eso insiste en que esta es “la casa donde se hacen las leyes” y que debe caminar junto al Ejecutivo, el Senado, los empresarios y los trabajadores.

El legislador subrayó que el T-MEC no es un tratado cualquiera. De cómo salga esta revisión depende que las fábricas sigan produciendo, que las exportaciones se mantengan fuertes y que los empleos vinculados al comercio exterior se sostengan o crezcan. En reuniones recientes con trabajadoras y trabajadores, dijo, se percibe confianza en que México logrará una ratificación favorable, sobre todo por el manejo político y diplomático del actual gobierno.

En ese punto, Haces destacó el papel de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien atribuyó una política exterior firme, sin sumisión, pero cuidando la relación con Estados Unidos. En su lectura, México puede ser socio comercial y vecino sin renunciar a su soberanía. Esa misma lógica, afirmó, se refleja en el papel del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a quien describió como un negociador experimentado que entiende que el tratado no solo debe beneficiar a las grandes empresas, sino también a los trabajadores.

El mensaje de fondo es claro: si al T-MEC le va bien, a los trabajadores mexicanos les va mejor; si sale mal, el impacto se sentirá en el empleo y los ingresos. Por eso, insistió, México debe sentarse a la mesa con una posición firme, defendiendo a sus empresas, a su gobierno y, sobre todo, a su gente.

Sobre la tensión económica global, Haces fue enfático en que México no tiene por qué escoger bandos. Frente a las disputas comerciales entre Estados Unidos y Asia, el país debe mantenerse al margen y cuidar sus propias relaciones. México, dijo, tiene una relación comercial muy sólida con Estados Unidos y Canadá, pero también mantiene vínculos relevantes con Asia y Europa. De hecho, recordó que ya se trabaja en fortalecer el intercambio con el bloque europeo, donde el comercio aún es mucho menor en comparación con el volumen que se mueve con el vecino del norte.

Para dimensionar el tema, puso cifras sobre la mesa: el comercio anual con Estados Unidos ronda los 800 mil millones de dólares, mientras que con Europa es de alrededor de 80 mil millones. El reto, concluyó, es diversificar, crecer y aprovechar el potencial de un país que tiene mucho que ofrecer en el escenario global, sin descuidar su principal ancla económica: el T-MEC.

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