Yericó Abramo propone licencia laboral pagada para pacientes con quimioterapia

Por Bruno Cortés

 

En la Cámara de Diputados se discute una propuesta que busca atender un problema que muchas veces queda fuera del radar cuando se habla de derechos laborales: qué pasa con las personas que siguen trabajando mientras enfrentan un tratamiento contra el cáncer. El diputado Yericó Abramo Masso, del PRI, presentó una iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo y garantizar que quienes reciben quimioterapia o radioterapia puedan descansar después de cada sesión sin perder su salario.

La propuesta plantea que los trabajadores tengan derecho a un periodo de recuperación de entre tres y cinco días hábiles después de cada ciclo de tratamiento. Este descanso sería con goce de sueldo y no afectaría su antigüedad, prestaciones o cualquier otro derecho laboral. En otras palabras, la idea es que el tratamiento médico no se convierta también en un riesgo para el empleo o el ingreso de la persona.

La iniciativa busca modificar el artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo, que establece las obligaciones de los patrones. Con la reforma se agregaría una nueva fracción para obligar a las empresas a otorgar esta licencia médica específica cuando un trabajador esté bajo tratamiento oncológico.

El mecanismo sería relativamente sencillo. El trabajador tendría que presentar una certificación médica simplificada emitida por la institución de salud que lo atienda, ya sea del sector público como el IMSS o el ISSSTE, o incluso de servicios privados. Ese documento acreditaría la fecha de la sesión de quimioterapia o radioterapia y los días de descanso recomendados por el médico.

Uno de los puntos centrales de la propuesta es que esta licencia sería independiente de las incapacidades temporales que normalmente otorgan las instituciones de salud. Hoy en día, muchos pacientes oncológicos dependen de incapacidades genéricas que no siempre coinciden con los momentos más complicados del tratamiento, especialmente los días posteriores a la quimioterapia, cuando suelen aparecer efectos secundarios como fatiga extrema, náuseas o debilidad física.

Abramo Masso explica que el objetivo es cerrar ese vacío en la legislación laboral. Actualmente existe un permiso especial con goce de sueldo para los padres de niños con cáncer, pensado para que puedan acompañar a sus hijos durante el tratamiento. Sin embargo, el propio paciente que enfrenta la enfermedad muchas veces no cuenta con una protección laboral clara para los días más difíciles del proceso.

La reforma, según el legislador, busca reconocer que enfrentar el cáncer implica mucho más que acudir a una cita médica. El proceso incluye periodos de recuperación física que pueden ser muy exigentes para el cuerpo, especialmente después de cada ciclo de quimioterapia.

Para entender la importancia de esta propuesta hay que considerar cómo funciona este tipo de tratamiento. La quimioterapia utiliza combinaciones de medicamentos diseñados para atacar células que se reproducen rápidamente, como las cancerígenas. Estos fármacos viajan por el torrente sanguíneo y alcanzan prácticamente todo el organismo, lo que permite combatir la enfermedad, pero también provoca efectos secundarios que obligan al paciente a descansar y recuperarse.

Los tratamientos pueden aplicarse de distintas formas. Algunos pacientes reciben quimioterapia oral mediante pastillas o cápsulas, mientras que otros utilizan cremas o ungüentos cuando el medicamento se aplica de manera tópica. También existen tratamientos inyectables, intravenosos o incluso intratecales, que se aplican directamente en el líquido cefalorraquídeo para tratar casos relacionados con el sistema nervioso central.

En muchos casos, la quimioterapia se administra en ciclos, es decir, sesiones programadas que se repiten durante semanas o meses. Entre cada ciclo el cuerpo necesita tiempo para recuperarse, y ahí es donde entra la propuesta de otorgar días de descanso laboral garantizados.

Desde la perspectiva del legislador priista, esta reforma busca equilibrar dos cosas: proteger la salud de los trabajadores y evitar que la enfermedad se traduzca en descuentos salariales o en la pérdida del empleo. También pretende evitar que las personas utilicen sus vacaciones para recuperarse de un tratamiento médico o que enfrenten sanciones laborales por ausencias relacionadas con su estado de salud.

La iniciativa fue turnada a la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, donde comenzará el análisis legislativo. Si avanza en el proceso parlamentario, la propuesta podría convertirse en una nueva protección laboral para miles de trabajadores que hoy enfrentan tratamientos contra el cáncer mientras intentan mantener su vida laboral activa.

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