El Estadio Azteca volvió a escena internacional con opiniones divididas: admiración por su legado, dudas por su estado y críticas al pobre espectáculo del México vs Portugal
La reapertura del Estadio Azteca no pasó desapercibida en Europa. La prensa portuguesa reaccionó con una mezcla de respeto por el peso histórico del recinto y escepticismo por las condiciones en las que se presentó a menos de 50 días de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Medios como A Bola, Record y O Jogo destacaron el simbolismo de que la selección de Portugal haya disputado un partido en uno de los estadios más emblemáticos del mundo. Para muchos aficionados lusos, jugar en el Azteca fue descrito como un “sueño cumplido”, en alusión a su legado en Copas del Mundo.
Sin embargo, el reconocimiento histórico no ocultó ciertas preocupaciones. Los mismos medios señalaron que el inmueble aún presenta zonas en obra y detalles sin concluir, lo que genera incertidumbre sobre si estará completamente listo para albergar partidos del Mundial. La cercanía del torneo ha intensificado estas dudas entre analistas deportivos europeos.
En cuanto al espectáculo dentro de la cancha, la crítica fue más severa. El empate sin goles entre Selección de fútbol de México y Selección de fútbol de Portugal fue calificado como un encuentro de baja calidad, falto de ritmo y emociones, más cercano a un partido de preparación que a un evento de alto nivel internacional.
Portales como Maisfutebol y SIC Notícias coincidieron en que el partido será rápidamente olvidado, al no ofrecer momentos destacados ni intensidad competitiva. En contraste, subrayaron que el ambiente en las gradas y la historia del estadio fueron los elementos más rescatables de la jornada.
La lectura general de la prensa portuguesa deja un balance dual: mientras el Azteca mantiene intacto su prestigio como símbolo del futbol mundial, su proceso de modernización aún despierta dudas en la recta final hacia 2026. A ello se suma un partido inaugural que no estuvo a la altura del escenario.
En este contexto, el reto para las autoridades y organizadores será garantizar que el recinto no solo conserve su mística, sino que también cumpla con los estándares internacionales en infraestructura y espectáculo de cara a la máxima cita del futbol.

