Por Juan Pablo Ojeda
A meses de que México reciba miles de visitantes por el Mundial 2026, el conflicto por el control del transporte en aeropuertos volvió a encenderse. Plataformas como Uber, DiDi e InDrive, agrupadas en la Alianza In México, abrieron un proceso de diálogo para encontrar una salida que evite que el problema escale justo en el peor momento.
El choque no es menor. Hace unos días, taxistas concesionados bloquearon accesos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en protesta contra las apps. En paralelo, conductores de estas plataformas también salieron a manifestarse para exigir mejores tarifas, menos comisiones y reglas claras que les permitan operar en terminales aéreas.
En el fondo, lo que está en disputa es quién controla el primer contacto de millones de turistas que llegarán al país. Para las plataformas, el argumento es claro: sin una oferta diversa, moderna y competitiva, México corre el riesgo de dar una mala primera impresión en un evento global.
La Alianza In México insiste en que el país tiene una “oportunidad única” para modernizar su modelo de movilidad, pero advierte que las propuestas actuales del gobierno no garantizan condiciones equitativas. Incluso señalan que algunas medidas podrían afectar a usuarios vulnerables, como personas con discapacidad o adultos mayores, al obligarlos a recorrer trayectos más largos sin claridad en las condiciones.
El tema también tiene un ángulo legal. Las plataformas recuerdan que existen resoluciones judiciales que consideran arbitrarias las sanciones contra conductores en zonas aeroportuarias, lo que complica aún más cualquier intento de regulación sin consenso.
Mientras tanto, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha llamado al diálogo, pero la presión crece. El reloj avanza hacia 2026 y la movilidad —uno de los talones de Aquiles históricos del país— vuelve a colocarse en el centro del debate público.
Con el Mundial en puerta, la pregunta ya no es si habrá acuerdo, sino si llegará a tiempo.

