Por Juan Pablo Ojeda
La economía mundial está mostrando una resistencia mayor a la prevista pese a las tensiones comerciales y a la elevada incertidumbre política, de acuerdo con el más reciente Informe de Perspectivas del Banco Mundial. El organismo internacional estima que el crecimiento global alcanzará 2.7 por ciento en 2025, cuatro décimas más de lo calculado a mitad de año, y prevé expansiones de 2.6 por ciento en 2026 y 2.7 por ciento en 2027.
El informe señala que, aunque el entorno internacional sigue marcado por disputas comerciales y decisiones políticas impredecibles, las principales economías han logrado sortear mejor estos riesgos. Estados Unidos, por ejemplo, mejoraría su crecimiento en 2026 hasta 2.2 por ciento, mientras que China moderaría su expansión a 4.4 por ciento. En la zona euro, el avance sería más modesto, con un crecimiento de 0.9 por ciento en 2026 y una ligera recuperación a 1.2 por ciento en 2027. En todos los casos, las cifras son mejores a las estimadas previamente.
Para los países emergentes y en desarrollo, el Banco Mundial prevé un crecimiento de 4.2 por ciento, con expansiones cercanas al 4 por ciento en los años siguientes. Sin embargo, el panorama para América Latina es menos alentador. La región crecería 2.2 por ciento en 2025 y 2.3 por ciento en 2026, cifras ligeramente menores a las proyecciones anteriores, y alcanzaría 2.6 por ciento en 2027.
En el caso de México, el reporte anticipa que el Producto Interno Bruto se expandirá 1.3 por ciento en 2026 y 1.8 por ciento en 2027, conforme se disipa parte de la incertidumbre asociada a la política comercial. No obstante, el Banco Mundial advierte que las disputas arancelarias derivadas de la revisión del T-MEC seguirán pesando sobre la inversión y el comercio, especialmente porque alrededor del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos.
El documento también pone énfasis en la situación fiscal del país. Si bien se espera que los esfuerzos de consolidación reduzcan el gasto público como proporción del PIB en el corto plazo, el organismo advierte que podrían ser necesarias medidas más ambiciosas para estabilizar la deuda pública y generar margen fiscal.
A nivel global, el Banco Mundial lanza una alerta de fondo: si estas proyecciones se confirman, la década de 2020 podría convertirse en la de menor crecimiento económico desde los años sesenta. Además, esta desaceleración estaría ampliando la brecha entre países, ya que mientras las economías avanzadas ya superan los niveles de ingreso per cápita previos a la pandemia, una de cada cuatro economías en desarrollo es hoy más pobre que en 2019.
Para el economista en jefe del organismo, Indermit Gill, la paradoja es clara: la economía mundial parece cada vez menos capaz de generar crecimiento sostenido, pero más resistente a la incertidumbre política. Ante este escenario, el Banco Mundial urgió a los gobiernos a liberalizar la inversión privada y el comercio, contener el gasto público e invertir en tecnología y educación para evitar un periodo prolongado de estancamiento y mayor desempleo.

