Por Juan Pablo Ojeda
Este miércoles 18 de febrero de 2026, la Ciudad de México y el Estado de México participaron en un simulacro regional de sismo que puso a prueba la capacidad de respuesta de autoridades y ciudadanía ante una eventual emergencia mayor en la zona centro del país.
En punto de las 11:00 horas se activó la Alerta Sísmica en ambas entidades. El ejercicio planteó un escenario hipotético de magnitud 7.2, con epicentro a 11 kilómetros al sur de Pinotepa Nacional, Oaxaca, y una profundidad de 12 kilómetros. La hipótesis permitió ensayar protocolos de actuación como si se tratara de un evento real con potencial impacto significativo.
La Coordinación Nacional de Protección Civil informó que para este ejercicio se activaron 13 mil 900 altavoces distribuidos estratégicamente, además del sistema de alertamiento vía telefonía celular, tecnología que continúa en proceso de optimización para mejorar la claridad y alcance de los mensajes.
Durante el simulacro se pusieron a prueba los planes de contingencia en edificios públicos, privados y especialmente en unidades habitacionales, uno de los puntos críticos en materia de evacuación y organización vecinal. Las autoridades convocaron a la población a participar con responsabilidad, mantener la calma y seguir los protocolos establecidos.
Más allá del ejercicio operativo, el simulacro permitió evaluar tiempos de reacción, funcionamiento de altavoces y coordinación interna en oficinas, escuelas y centros de trabajo. Estos ejercicios son clave en una región con alta actividad sísmica, donde la prevención puede marcar la diferencia en la reducción de riesgos.
Para lo que resta de 2026, la CNPC tiene previstos otros dos simulacros de carácter nacional: el primero el 6 de mayo a las 11:00 horas, en el marco del 40 aniversario del Sistema Nacional de Protección Civil, y el segundo el 19 de septiembre, también a las 11:00 horas, fecha emblemática en la memoria sísmica del país.
La meta es clara: convertir la prevención en un hábito y fortalecer la cultura de protección civil en una de las zonas más expuestas a movimientos telúricos en México.

