Por Juan Pablo Ojeda
En medio de una nueva etapa técnica en la Fórmula 1, Sergio “Checo” Pérez reconoció que el mayor reto no está únicamente en la aerodinámica o el chasis, sino en el control y gestión de la energía de las nuevas unidades de potencia, un factor que podría marcar el rumbo del arranque de temporada.
Durante los test de pretemporada en el circuito de Sakhir, en Bahréin, el piloto mexicano explicó que la sensación al volante es radicalmente distinta a lo que había experimentado en su trayectoria. En entrevista con Motorsport.com, aseguró que se trata del cambio reglamentario más profundo de su carrera.
El tapatío detalló que la complejidad radica en descifrar el comportamiento energético en cada vuelta: despliegue, recuperación y consumo influyen ahora de forma directa en el rendimiento general del monoplaza. A diferencia de temporadas anteriores, la unidad de potencia tiene un peso estratégico mayor, lo que obliga a pilotos e ingenieros a replantear la gestión en carrera.
Pérez coincidió con lo señalado recientemente por Max Verstappen al advertir que esta dinámica podría modificar la manera de competir, especialmente en los adelantamientos. La administración de energía podría hacer las maniobras más complejas, acercando el espectáculo a lo que ocurre en la Fórmula E, donde la estrategia energética es determinante.
Riesgo de un arranque caótico
El piloto anticipó que las primeras fechas del campeonato podrían estar marcadas por cierta incertidumbre. La falta de dominio total de los nuevos sistemas, sumada a las diferencias entre fabricantes en unidades de potencia y cajas de cambios, abre la puerta a carreras impredecibles.
Cada equipo enfrenta curvas de aprendizaje distintas: algunos pilotos utilizan marchas más bajas para optimizar recuperación energética, mientras otros adoptan estrategias diferentes según el diseño de su paquete técnico. Esa disparidad podría generar variaciones notables en ritmo y rendimiento.
Avances con tareas pendientes
En las pruebas con Cadillac, Pérez valoró como positiva la dirección del proyecto, aunque admitió que la variabilidad en cada vuelta —con diferencias de hasta un segundo— ha limitado el trabajo fino de puesta a punto. El objetivo inmediato será estabilizar la gestión energética para reducir esa fluctuación y poder profundizar en ajustes de configuración.
La nueva reglamentación no sólo redefine la competencia en pista, también exige una adaptación estratégica integral. Para Checo Pérez, el desafío será convertir esa complejidad técnica en ventaja competitiva a lo largo del calendario.

