¿La música en vivo sigue siendo el centro de un concierto o ahora importa más el espectáculo? Esa fue la pregunta que dejó sobre la mesa Pepe Madero, exlíder de Pxndx, luego de asistir a una presentación de Bad Bunny en Monterrey, Nuevo León.
El músico mexicano compartió su experiencia durante una charla en el podcast del conductor Javier Paniagua, donde dejó claro que su postura no busca atacar al artista, sino reflexionar sobre cómo han cambiado los conciertos y las audiencias en los últimos años.
“Fui más como investigación social”
Madero confesó que no es un seguidor habitual del puertorriqueño, pero decidió asistir a uno de sus conciertos en México para entender el fenómeno:
“Yo fui a un concierto de Bad Bunny aquí en Monterrey… en un estadio donde tocó Paul McCartney. Como no soy muy conocedor de su música, lo usé mucho de investigación social, del fenómeno”, comentó.
El recinto al que se refiere es el Estadio BBVA, uno de los foros más grandes del país, que en años recientes ha recibido tanto a artistas de rock clásico como a figuras del pop y el reguetón.
Del rock alternativo al reguetón
Uno de los puntos que más llamó la atención a Pepe Madero fue el perfil del público. Según relató, muchos de los asistentes jóvenes son los mismos que hace años acudían a conciertos de bandas como Smashing Pumpkins, Stone Temple Pilots, Pearl Jam, Blink-182 o Nirvana.
Este cambio, dijo, no solo habla de nuevas modas musicales, sino de una transformación generacional en la forma de consumir música en vivo.
¿Concierto sin músicos en escena?
La observación más polémica vino cuando el exintegrante de Pxndx cuestionó si lo que vio puede considerarse un concierto tradicional:
“Concierto no es porque no veo a nadie tocando nada. Y no lo digo despectivamente”, explicó, señalando que no vio músicos tocando en vivo, sino a Bad Bunny sobre un escenario gigante, acompañado de bailarines y una producción visual masiva.
Añadió que, para las nuevas generaciones, la ausencia de instrumentos en vivo ya no representa un problema, algo que contrasta con la experiencia de conciertos de décadas pasadas.
Más reflexión que crítica
Lejos de descalificar al público o al artista, Pepe Madero subrayó que su comentario apunta a un cambio cultural más amplio:
“Pasó algo en las generaciones nuevas que ya no les importa que no haya música siendo tocada en vivo”, señaló.
Para el músico, antes el eje de un concierto era la interpretación musical; hoy, en muchos casos, la experiencia visual y el hecho de ‘haber estado ahí’ pesan más.
Las declaraciones de Pepe Madero no buscan restar mérito al éxito de Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes del momento, sino abrir una conversación sobre cómo han evolucionado los conciertos, el papel de la música en vivo y las expectativas del público en la era del espectáculo total.

