Por Juan Pablo Ojeda
La Casa Blanca aseguró que Estados Unidos mantiene conversaciones diplomáticas con Cuba, una versión que el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel ha negado públicamente. La discrepancia refleja el clima de tensión política entre ambos países, marcado por una profunda crisis económica en la isla y un endurecimiento de la postura de Washington.
Durante una conferencia de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sostuvo que el presidente Donald Trump mantiene una disposición constante a privilegiar la diplomacia y afirmó que ese enfoque ya se estaría reflejando en intercambios con el gobierno cubano. Desde la óptica estadounidense, dijo, La Habana debería ser “prudente” en sus declaraciones hacia Washington, al considerar que el país atraviesa una situación crítica.
Las declaraciones respondieron directamente a los dichos de Díaz-Canel, quien rechazó que existan negociaciones formales con Estados Unidos. El mandatario cubano aclaró que su gobierno estaría dispuesto a dialogar, pero únicamente bajo condiciones de respeto, igualdad y sin presiones externas, descartando cualquier conversación basada en coerción.
El cruce de versiones se produce en un contexto internacional especialmente complejo para Cuba. La interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela, tras cambios políticos en ese país, ha profundizado la crisis energética que afecta al transporte, la producción y los servicios básicos en la isla. A ello se suma la reciente decisión del gobierno estadounidense de sancionar a los países que envíen crudo a Cuba, medida que La Habana considera un factor central de su deterioro económico.
Mientras Washington insiste en que el gobierno cubano está cerca del colapso, el Ejecutivo de Díaz-Canel mantiene un discurso de resistencia y denuncia las presiones externas como el principal obstáculo para la recuperación. La falta de coincidencia sobre la existencia misma del diálogo evidencia que, más allá de los discursos, las relaciones entre ambos países siguen marcadas por la desconfianza y la confrontación política.

