Por Juan Pablo Ojeda
Ante el repunte internacional del precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que su gobierno podría reactivar el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para evitar que el aumento impacte el precio de la gasolina y el diésel en México.
La mandataria recordó que en 2022, cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador aplicó un mecanismo similar. En aquel momento, el gobierno compensó parte del impuesto a combustibles para amortiguar el golpe a los consumidores, en un contexto de alta volatilidad energética.
El esquema, explicó Sheinbaum, permanece vigente y podría activarse nuevamente si el encarecimiento del crudo presiona los precios al público. El objetivo es evitar un traslado directo del choque internacional al bolsillo de las familias y a la inflación interna, dado que los combustibles influyen en transporte, alimentos y costos logísticos.
Además del estímulo fiscal, la presidenta señaló que México cuenta con coberturas contratadas que funcionan como seguro ante variaciones abruptas en los precios internacionales, lo que ofrece un margen adicional de protección.
La alerta surge tras la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, que derivó en el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas globales de transporte de crudo. A esto se suman daños a infraestructura energética en la región, como la refinería saudita Ras Tanura, atacada con drones en medio del conflicto.
El mercado energético internacional ha reaccionado con incrementos inmediatos en el precio del petróleo, elevando la incertidumbre sobre la estabilidad de suministros. Para México, el desafío es doble: aprovechar su condición de productor de crudo y, al mismo tiempo, contener el impacto inflacionario en un país que aún importa parte de los combustibles que consume.
La decisión final dependerá de la duración y profundidad del conflicto, pero el mensaje del gobierno es claro: si el petróleo sube y amenaza la estabilidad interna, el IEPS volverá a ser la primera línea de defensa económica.

