Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a colocar en el centro del debate público al empresario Elon Musk, luego de que éste la acusara en redes sociales de actuar bajo órdenes del crimen organizado. Desde Palacio Nacional, en su conferencia matutina, la mandataria confirmó que su equipo jurídico analiza la posibilidad de emprender acciones legales contra el dueño de Tesla y de la plataforma X.
Sheinbaum fue cuidadosa en el tono. Señaló que no considera necesario abrir un debate personal con el magnate, pero dejó claro que las acusaciones no son menores. “Vamos a ver”, respondió al ser cuestionada sobre una posible demanda, en un mensaje que combina prudencia política con advertencia legal.
El origen del choque está en un mensaje publicado por Musk el lunes, en respuesta a un video con declaraciones que la presidenta hizo el 5 de noviembre del año pasado. En ese fragmento, Sheinbaum defendía su estrategia de seguridad y sostenía que “volver a la guerra contra el narco no es una opción”. El empresario estadounidense replicó que la mandataria “solo repite lo que le dicen sus jefes del cartel”, una afirmación que escaló rápidamente en redes sociales.
El contexto es especialmente delicado. Las declaraciones de Musk se dieron después de la ola de violencia registrada tras el operativo en el que fue abatido Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En ese escenario, cualquier señalamiento sobre vínculos entre autoridades y crimen organizado adquiere una dimensión política e internacional.
Desde el punto de vista jurídico, una eventual acción legal implicaría revisar si las declaraciones encuadran en figuras como difamación o daño moral, considerando además que fueron emitidas en una plataforma global. También abriría un debate sobre los límites de la libertad de expresión cuando se trata de acusaciones directas contra un jefe de Estado.
En lo político, el episodio tiene varias capas. Por un lado, la relación entre México y empresas estratégicas como Tesla, que mantiene inversiones relevantes en el país. Por otro, el impacto que este tipo de declaraciones puede tener en la percepción internacional sobre la estabilidad y el clima de negocios en México.
Sheinbaum aprovechó el momento para defender el trabajo de su gobierno y de las Fuerzas Armadas. Aseguró que la mayoría de la población reconoce los esfuerzos diarios en materia de seguridad y bienestar, y subrayó que su administración mantiene una estrategia basada en atención a las causas, fortalecimiento institucional y coordinación con corporaciones federales.
Más allá del intercambio digital, el choque entre la presidenta de México y uno de los empresarios más influyentes del mundo refleja cómo la política nacional ya no se discute solo en el ámbito interno, sino en un escenario global donde redes sociales, poder económico y decisiones de Estado se entrecruzan en tiempo real.

