Dom. May 26th, 2024

En la contienda política que se vive al calor de la cuarta transformación en México, las reglas del juego han cambiado. No basta con liderar las encuestas para asegurar una candidatura; ahora, la equidad de género es un imperativo que no puede ignorarse. El Instituto Nacional Electoral (INE) ha lanzado una exhortación que pone en jaque las estrategias tradicionales de los partidos, en especial de Morena y sus aliados, al demandar una distribución equitativa de candidaturas entre mujeres y hombres.

Mario Delgado, cabeza del CEN morenista, ha prometido un equilibrio delicado, una tarea nada sencilla cuando algunos candidatos varones podrían verse desplazados a pesar de su éxito en las encuestas por la necesidad de cumplir con la paridad de género.

La situación se complica con intervenciones como la de Jesús Sesma Suárez del Partido Verde en la CDMX, que puso en tensión la alianza con Morena al condicionar su apoyo. A pesar de retractarse al día siguiente, estas dinámicas evidencian las fisuras y el intrincado proceso de selección de candidaturas.

Morena se encuentra en un juego de ajedrez político, ponderando el género y el capital político de figuras como Sasil de León y Rocío Nahle, quienes parecen tener un lugar asegurado en la boleta electoral. No obstante, en estados como Puebla y Jalisco, figuras masculinas dominan las encuestas, poniendo a prueba la capacidad del partido para equilibrar las expectativas de victoria con las directrices de paridad.

Candidatas como Antares Vásquez y Verónica Camino emergen como figuras clave en estados donde la obligación de paridad puede significar la diferencia entre cumplir con la ley o sacrificar la popularidad.

Y en el corazón político del país, la Ciudad de México, Clara Brugada se perfila como una candidata con el potencial de aunar el voto de la izquierda, pese a no liderar las encuestas. La estrategia de Morena podría inclinarse hacia ella como la baza más segura, considerando que las encuestas también revelan preferencias ideológicas que podrían inclinar la balanza en una elección real.

Sasil de León, por el estado de Chíapas. mujer
Rocío Nahle, por el estado de Veracruz mujer
Alejandro Armenta, por el estado de Puebla hombre
Javier May, por el estado de Tabasco hombre
Rabindranath Salazar, por Morelos hombre
Carlos Lomelí, por Jalisco hombre
Antares Vásquez, por Guanajuato mujer
Verónica Camino Farjat, por Yucatán mujer
Clara Brugada, por Ciudad de México mujer

A la luz de estos acontecimientos, Morena se encuentra en una disyuntiva crucial: satisfacer las expectativas de una paridad de género o seguir la voz de las encuestas. La decisión está sobre la mesa y el futuro político del partido pende de un hilo. ¿Tomarán el camino del pragmatismo político o de la fidelidad a sus principios de equidad? Los ojos de la militancia y simpatizantes están puestos en la cúpula morenista, y el veredicto dictará el curso de la política mexicana en los próximos años.

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