Morelos se encuentra en un momento crítico de su historia laboral, enfrentándose a una crisis que crece a un ritmo alarmante. La combinación de falta de oportunidades, pobreza creciente y un sector informal en auge, se complica aún más ante lo que parece ser una indiferencia por parte del gobierno del estado.

Desde el 2018, los micronegocios sin establecimiento han aumentado de 214 mil a 253 mil en 2023, reflejo de la escasez de apoyos a los negocios familiares y de una política laboral ausente. A esto se suma una tasa elevada de desempleo y subempleo, con trabajadores mal remunerados y sin acceso a beneficios laborales básicos.

Uno de los indicadores más preocupantes es el auge del sector informal, que ha crecido de 273,635 personas en 2018 a 301,841 en 2023. La falta de oportunidades laborales formales ha obligado a muchos trabajadores a buscar refugio en empleos informales, sin protección laboral ni seguridad social. Este escenario agudiza la pobreza y la desigualdad.

La problemática se extiende a aquellos que han permanecido más de un año buscando empleo, cuya cifra aumentó de 229 personas en 2018 a 353 en 2023, es decir, un incremento del 18%.

Morelos, un estado dependiente del turismo y la agricultura, se encuentra limitado por la falta de diversificación económica y oportunidades laborales. La crisis laboral que enfrenta Morelos necesita una atención urgente, con la implementación de políticas que promuevan la generación de empleo formal, diversificación económica y oportunidades de capacitación y desarrollo.

Frente a este panorama, Morelos ansía el cambio que solo puede traer un nuevo periodo electoral. Solo un liderazgo con visión y experiencia será capaz de implementar las políticas de empleo que la entidad necesita para su desarrollo.